Sulfus, un demonio, y Raf, un ángel, se enamoran no sin dificultades debido a Reina un ser imparcial —ni ángel ni demonio— y Malachai —pronúnciese Malakai—, el hombre a quien amaba. Reina fue castigada por que robó el cuadro de Malachai de la Sal de los retratos para que se enamorara de ella.
Después de capturar a sus amigos, Reina dice a Raf que ella nació humana y que sus padres fueron asesinados por un conflicto entre ángeles y demonios y por esto las altas esferas la adoptaron. Reina engaña a Raf para que entre en la Sala de los retratos, diciéndole que así podrá ver el retrato de sus padres, pero no es sino un engaño para que así descubra la verdadera identidad de sus padres.

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